La tercera edición consolidó a la Bienal en la agenda nacional e internacional. El festival comenzó a ser invitado a presentarse fuera del país, entre otros espacios en Fotoseptiembre de México y Fotodocumental de Quito.
El proyecto que había comenzado con el esfuerzo de un grupo de amantes de la fotografía se transformó en una organización de la sociedad civil: la Fundación INFOTO.
La edición incorporó talleres de capacitación en periodismo, conservación y montaje, además de experiencias que profundizaron el vínculo entre fotografía y comunidad. Entre ellas se destacó el trabajo de PH15, organización que utiliza la fotografía como herramienta de inclusión social.
Participaron fotógrafos, editores, colectivos y referentes de Argentina y distintos países de América Latina.
A partir de esta edición se decidió otorgar en cada Bienal un Premio a la Trayectoria. El primero fue para Alfredo Franco, fotógrafo tucumano de enorme reconocimiento en el medio.
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En breve pondremos más información