Exposiciones y proyecciones 2022

Desapariciones - Helen Zout

Hay algo de la obra de Helen Zout que siempre me sorprende. Eso habla de dos cosas: su imaginación artística y su prolífica producción. Escribo estas líneas impactada por su trabajo con la colección de muñecos que Chicha Mariani, primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, atesoró para su nieta Clara Anahí. Por primera vez los veo. Y cuando digo primera vez, no es que no conociera esos muñecos: visité a menudo la casa de Chicha y en alguna ocasión me mostró sus favoritos. Sin embargo los descubro en este minuto. Esa es la sensación de extrañamiento y develación que logran artistas como Helen. Veo un bebé esquivo: gatea y escapa por el ángulo izquierdo superior de la obra. Veo una muñeca rubia que extiende sus manos como quien quiere abrazar. Percibo en el contraste y los claroscuros de cada imagen texturas suaves y blandas: una oveja de peluche. La piel tersa de un canguro con su cría. Veo mi propia infancia en la muñeca de trapo de patas largas o en ese payaso que ríe. Intuyo las travesías de Chicha por el mundo, en su búsqueda infinita. En cada imagen palpita el amor, la espera, el hueco. La esperanza y el desencanto. Estos muñecos no llegaron al destino que soñó Chicha. Sin embargo, convertidos en imagen artística nos hablan de una lucha signada por la ternura y el coraje. Y me atrevo a decir que nos hablan quizá de las infancias del presente. Que también esperan y claman por un país más justo que no les arrebate el derecho al juego y al abrazo. Al pan y al trabajo digno para sus familias.

La obra de Helen Zout nos conmueve sin artificios. No los necesita. Hay un vínculo franco que teje afectividad con sus personajes. Y entonces emerge ese instante único y preciso que Helen es capaz de capturar. De esos instantes se compone “Desapariciones”, una muestra que nos trae la demanda de justicia de las víctimas de la última dictadura cívico-militar. Las imágenes nos devuelven huellas sutiles de la experiencia límite y algo de ese carácter espectral de la desaparición, de esa ausencia sin cuerpo ni duelo que merodea las vidas de familiares y sobrevivientes. Una experiencia atroz que se prolonga en nuestro tiempo: los retratos de líderes sociales, un trabajo reciente realizado en México, vienen a recordarnos que la desaparición forzada es parte del paisaje cruel, impune y silenciado de las democracias del continente.

Ana Cacopardo (periodista y documentalista)

Cuerpos en conflicto - Colectiva

“El espectáculo no puede entenderse como el abuso de un mundo visual, el producto de las técnicas de difusión masiva de imágenes. Es más bien una cosmovisión que ha llegado a ser efectiva, a traducirse materialmente. Es una visión del mundo que se ha objetivado”.  
Guy Debord, Sociedad del espectáculo.

En 1973 Ana Mendieta capturó las reacciones de extraños que pasaban junto a un charco de sangre de cerdo que la artista cubana refugiada en los Estados Unidos había vertido afuera de su apartamento. Algunas personas lo miraban y la mayoría lo rodeaba sin hacer más que mirar atentamente. Para Mendieta, el registro audiovisual, titulado Moffitt Building Piece representó un experimento que le hizo pensar acerca de la indiferencia de las personas ante la violencia.

En esa misma época escritoras como Laura Mulvey y Christine Gledhill toman el concepto de la escoptofilia definido por Freud como el placer que tiene un niño en mirar, instinto innato al desarrollo de la personalidad, y lo elaboran a fondo enfocándose en la relación de la mirada del hombre sobre la mujer. El funcionamiento de la imagen en la industria fílmica estaría enteramente construido a partir del placer de una mirada predadora sobre un sujeto devenido objeto de contemplación, deseo y dominación.

En las artes visuales y en la fotografía el acto de mirar ha sido siempre el protagonista de la historia. La imagen nada es hasta que no es vista, incluso, diría J.W.Mitchell, las imágenes quieren cosas, tienen sus propios deseos que influyen sobre su creación. Durante cuatro siglos la centralidad de la mirada óptica cobra una presencia tan grande en la historia que en la segunda mitad del siglo veinte artistas de todas las áreas de la cultura – teatro, cine, música, literatura, artes visuales, danza – buscan de distintas maneras procesos de creación desde la destrucción de los signos imagéticos convencionales. Hay una fuerte necesidad de destruir la forma y la imagen fijas, un impulso por obrar con y en la naturaleza (Land Art), de poner el cuerpo en el espacio, de transformar la presencia misma en obra, de explorar el silencio para conocer la verdad de la música (John Cage), de refutar la sacralización de la obra de arte transformando toda creación en un instante efímero, en una vivencia compartida (Happenings, Performances), etc.

Vuelve el cuerpo para reclamar su olvido, el olvido que le fue otorgado por el raciocinio del nervio óptico. No obstante, en la misma época en la que la carne vivida y sentida está siendo activamente reclamada, paradójicamente el mundo se comienza a plegar en un irreversible sinfín de dobles, copias, espejos y re-presentaciones.

Marshall McLuhan definirá la interconexión humana a escala global generada por los medios electrónicos de comunicación como una “aldea global”. También profundizará sobre el efecto que los medios tienen sobre nuestras vidas y campos perceptuales al acuñar la idea de que “el medio es el mensaje”. En la medida en que el medio es una extensión de nuestros cuerpos y que posee el poder de modificar el curso y el funcionamiento de las relaciones y las actividades humanas, afecta directamente sus contenidos y características de información.

Guy Debord en la Sociedad del espectáculo prevé décadas antes de la era digital el papel que las imágenes tendrán sobre el tejido psíquico, político y social de la humanidad. Más tarde, pero nutriéndose de las mismas fuentes y particularmente inspirado en un cuento de Borges, Jean Baudrillard pensará la posmodernidad como una era hiperreal, una época en la que el territorio ha sido suplantado por su propia representación, produciendo un simulacro de la realidad. En la dimensión hiperreal de la vida, la ficción supera a la realidad y los receptores de la hiperrealidad desempeñan un papel pasivo, sin tener la capacidad de construir sentido de manera independiente. Un poco como lo que las hermanas Wachowski nos mostraron en la inolvidable película, Matrix (1999). Si es cierto que nuestras conciencias se están adormeciendo bajo un gran manto de representación que nosotros mismos hemos creado, ¿cómo logramos discernir entre lo que es real y lo que es ficción o una ilusión de la (hiper)realidad? Y si todo es representación, en el ámbito de la fotografía y la cultura visual que se basa en esa relación mimética con la realidad, ¿dónde quedan nuestros cuerpos? ¿Qué ven nuestros ojos? ¿Vemos sin sentir? ¿Qué estamos re-presentando?

Pensar el cuerpo como un territorio en conflicto implica ponerlo en primer plano, recordarlo, volver a sentirlo, incorporarnos. El cuerpo entendido como el territorio habitado en el que se expresan los conflictos desde la subjetividad, un territorio en disputa donde se materializan las luchas y resistencias, los deseos y la voluntad de construcción de nuevas narrativas y subjetividades. ¿Qué roles vienen asumiendo las imágenes en estas hibridaciones, encuentros y confusiones en las que cuerpos, lugares y representaciones circulan intercambiando papeles dinámicamente?

El llamado abierto a una exposición colectiva es siempre una ocasión para visualizar cuáles son algunas de las preocupaciones e intereses de una determinada época y lugar, especialmente cuando el tema invita a múltiples interpretaciones y convoca a reflexionarse como individuo y como sociedad. Un cuerpo en conflicto pulsa a partir de su choque con el otro, este otro que puede ser un espejo, un individuo, una coyuntura social, una circunstancia política, una búsqueda cultural, una lucha existencial. Seleccionamos treinta y tres proyectos de más de setenta postulaciones tomando en cuenta el compromiso de los autores con sus investigaciones y el rigor formal y conceptual en el desarrollo de las propuestas. En esta muestra, se presenta una constelación híbrida y experimental donde la fotografía es abordada de múltiples maneras: como territorio de denuncia, protesto y resistencia contra el poder inescrupuloso del capitalismo salvaje; como medio desde el cual procesar catarsis y angustias ante las restricciones impuestas por las cuarentenas durante la pandemia de COVID; como plataforma de exploración geo-corporal para lanzar un grito interno, silente, que se hace audible, paradójicamente, a través de la imagen; como campo de investigación foto-científica, buscando los límites entre lo biológico, lo tecnológico y lo cibernético; y también como ámbito de ampliación de la propia disciplina y del propio medio de la fotografía, donde autores se entregan a la experimentación audiovisual, plástica, instalativa y performática.

¿Cómo expresar corporeidad a través de la imagen plana? ¿Es posible poner el cuerpo desde su representación visual? ¿Un cuerpo en conflicto es el estado por excelencia de la vida humana en su pasaje por la Tierra? ¿Dónde habita el conflicto, cuáles son sus caras, máscaras, formas, tiempos, espacios y rizomas? Quizás estemos habituados a pensar el conflicto como un agente externo que, si bien invade al cuerpo y allí deposita sus marcas, no se origina en el. No obstante, si nos detenemos unos instantes para reflexionar más a fondo, como apuntan muchas de estas obras, además de ser terreno de lucha y territorio de conquista, el cuerpo es también el contenedor que todo lo conecta, que todo lo activa y que así como se transforma o es transformado en imagen silente, subyugada y plana, también resurge y le devuelve a sus infinitas mutaciones y dobles inertes, miméticos, extraños ecos e incómodas reverberaciones de un porvenir un tanto confuso, ubicado en una temporalidad que avanza a destiempo, en búsqueda, quizás, de una pausa anacrónica.

Los artistas que participan de Cuerpos en conflicto son: Natalia Tealdi, Lutz Matschke, Sandy Gutkowski, Rodrigo Isaurralde, Lucía Merle, Yulian Martinez, Evelyn Smink, Héctor Rio, Liliana Contrera, Tony Valdez, Lisa Franz, Colectivo Kuychi, Cecilia Candiani, Julieta Pestarino, Grupo de Estudios sobre Fotografía Latinoamericana, Rubén Romano, Maite Mérida, Adriana Inés Spasiano, Matías Sarlo, Alejandro Carmona, Iván Deiana, Jazmín Tesone, María Hechen, Ayelén Rodriguez, Gilda Scévola, La Bemba del Sur, Silvina Caserta, Juan Diego Pérez de la Cruz, Carolina Ramos, Aimé Martinez, Javier Gramuglia, Vareila Mairanga, Soledad Borches, Lucía Flores Curiel, María Eugenia Cerutti, Guadalupe Miles, Pepe Mateos y Gaby Liffschitz.

Curaduría: Veronica Cordeiro, Eduardo Gil, Julio Pantoja.

argra

33 edición de la Muestra Anual de Fotoperiodismo Argentino
ARGRA

La Muestra Anual de Fotoperiodismo Argentino, que organiza la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra), es la exhibición más importante de fotoperiodismo que se organiza en la región. Está compuesta por más de 130 fotografías, seleccionadas entre las 1.700 imágenes enviadas por periodistas de todo el país.

La exposición reúne fotografías de más de 60 autores, registradas durante 2021, que reflejan los hechos más relevantes ocurridos en el país y en el mundo.

El comité editor de esta muestra estuvo conformado por Daniel García, Silvana Colombo, Inés Quinteros Orio, Candelaria Lagos y Emiliana Miguelez.

Proyecto COVID LATAM

CURADORÍA: BARBI CONTINANZA Y VERO SANTALLA (NortArt)

El objetivo de esta muestra fotográfica, producida por NotArt, es dar a conocer cómo ha sido la vida de las personas en confinamiento durante la crisis sanitaria del coronavirus en distintas ciudades de Latinoamérica a partir de la mirada de prestigiosos fotoperiodistas.

De acuerdo a las condiciones y respuestas de cada país, esta muestra visibiliza al mismo tiempo la situación de las comunidades más vulnerables, y la profundización de las desigualdades sociales en la región.

19 fotógrafos y fotógrafas latinoamericanos con trayectoria y reconocimiento internacional registraron desde 14 países Latinoamericanos: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Perú, Uruguay y Venezuela, la llegada del virus a la región y documentaron aspectos políticos, sociales, sanitarios, y los más cotidianos e íntimos, visibilizando particularmente la situación de las comunidades más vulnerables, la realidad de las personas más afectadas por la pandemia y la profundización de las desigualdades sociales en la región.

Los fotógrafos y fotógrafas en las distintas ciudades
Argentina: Sebastian Gil Miranda (Buenos Aires), Pablo Piovano (Buenos Aires)
Bolivia: Sara Aliaga Ticona (La Paz)
Brasil: Victor Moriyama (San Pablo), Ana Carolina Fernandes (Río de Janeiro), Rafael Vilela (San Pablo)
Chile: Tamara Merino (Santiago de Chile)
Colombia: Iván Valencia (Bogotá), Federico Ríos Escobar (Medellín), Fabiola Ferrero – (Bogotá)
Costa Rica: Gloriana Ximendaz (San José)
Cuba: Eliana Aponte (La Habana)
Ecuador: Johanna Alarcón (Quito)
El Salvador: Fred Ramos (El Salvador)
Guatemala: Daniele Volpe (Ciudad de Guatemala)
México: Alejandro Cegarra (Ciudad de México)
Perú: Rodrigo Abd (Lima)
Uruguay: Matilde Campodónico (Montevideo)
Venezuela: Andrea Hernández Briceño (Caracas)

Sueño Infinito

Existe un lugar en el mundo cargado de luces y sombras donde el cielo se siente cerca y es fuerte cuando ruge y fuerte cuando calla.

Tierra alta y sagrada de montañas andinas donde el sol raja la piel que el viento ya secó.

Poblada por originarios guardianes de la Pachamama, que saben leer el cielo para labrar la tierra y sembrar la vida.

Crisol de saberes ancestrales donde la cultura vive en la mirada de los niños que se animan a soñar.

Andando por esta tierra descubrí que solo bajo las estrellas es posible soñar infinitamente.

Fotografiar es mi manera de compartir, atesorar y agradecer la hermosa sensación de vivir soñando.


Gianni Bulacio

Heroes del brillo - Federico Estol

Son unos tres mil lustrabotas los que diariamente salen a las calles de La Paz y la ciudad de El Alto en busca de clientes. Hay de todas la edades y en los últimos años se han convertido en un fenómeno social único en la capital boliviana. Lo que caracteriza a esta tribu urbana es el uso del pasamontañas para no ser reconocidos por personas de su entorno. La discriminación por la que atraviesan es enfrentada con estas máscaras. En su barrio no saben que se dedican a esta tarea, en la escuela lo ocultan e incluso sus propias familias creen que tienen un oficio distinto cuando bajan desde El Alto al centro de la ciudad.

La máscara es su identidad más fuerte, que los invisibiliza al mismo tiempo que los une. Este anonimato colectivo los hace fuertes frente al resto de la sociedad y es su resistencia contra la exclusión sufrida por realizar este trabajo.

Durante tres años colaboré con los sesenta lustrabotas nucleados en la ONG “Hormigón Armado”, planificando las escenas en talleres participativos de relato gráfico, incorporando los elementos locales de la urbanidad de El Alto y realizando sesiones fotográficas donde ellos son los co-autores de un fotolibro callejero para luchar contra la discriminación social.

Fui testigo y podría decir que existen zapatos que encandilan con solo mirarlos, esto se debe a los súper poderes de la familia de lustrabotas que habitan en La Paz, los verdaderos héroes del brillo.

Los pescadores de Maracaibo - Rodrigo Abd

Los pescadores se preparan para comenzar una nueva jornada de trabajo pescando cangrejos en el Lago de Maracaibo, Cabimas, Venezuela.
La preciada riqueza petrolera de antaño que se extraía del lago ha convertido la vasta masa de agua en un páramo contaminado que ha transformado el auge en fracaso.
En una bahía salobre ensuciada por las filtraciones de petróleo y las
plataformas petrolíferas abandonadas, sus luchas están grabadas en sus rostros y manchadas en sus ropas.
Nadie vive tan de cerca las consecuencias medioambientales como los centenares de pescadores de cangrejos que siguen sobreviviendo a duras penas en sus orillas perpetuamente empapadas de petróleo.
Cuando vi a estas personas y este lugar en un viaje de reportaje anterior, supe que tenía que volver con mi cámara de caja de madera para hacer retratos en blanco y negro de los pescadores, capturándolos a ellos y a la decadencia industrial que llaman hogar.

Crónicas del monte - Gustavo Tarchini

En el año 1999 viajé a Alhuampa en el departamento Moreno, en Santiago del Estero. Ahí conocí a los hermanos Galván, Sado y Vizcacha. A partir del año 2000 los fotografié durante casi dos años, luego por medio de ellos, y de buscar acceso a distintos obrajes y fotografiarlos terminé Sombras abatidas en el 2004. La muestra itineró por distintas salas del país.

Yo, cada vez que pude, volví a visitar a aquellos hacheros con los que edifiqué lazos de amistad y afecto. No podía hacerlos con todos, solo con los que vivían cerca de los obrajes. Porque por lo general, viven hasta a cien kilómetros de los obrajes. Muchas veces quienes los contratan envían camiones o tractores con acoplados para traerlos.
Por querer saber de ellos, a más de diez años de haber dado por cerrado Sombras abatida, se me ocurrió averiguar su lugar de residencia y visitarlos, llevarles unas fotografías, catálogos de muestras, que no todos habían visto, como quien tomar unos mates y recordar de esos tiempos. Ahí me enteré que varios vivían más lejos que lo que creía, y de los lugares donde los fotografié. Que las indicaciones para llegar a sus casas cuando sales de una ruta principal: el “ahicito” y “veras un quebracho muy grande”, no hacen fácil el llegar; pero en todos los casos lo conseguí y cuando no estaban pude volver y explicarles este nuevo proyecto de re fotografiarlos y regalarles las fotos de la muestra que decidí desarmar para que ellos tengan sus fotos.

Algunos no estaban en la muestra, pero igualmente en su momento los fotografié y les llevé fotos y volví a fotografiarlos. Hoy muchos tienen teléfonos móviles y WhatsApp así que al regresar les pude enviar aún más imágenes e interactuar con facilidad.
Al visitarlos me di con una realidad social que está en las estadísticas, es verdad; pero cuando se le pone afecto, nombre y apellido, cobra otro matiz. Es otro impacto a nivel emocional.
Con gran alegría vi como algunos habían tenido un ascenso social desde lo económico como así también viví la tristeza del enterarme de los que padecían Chagas y también de los que ya no están.

También pude palpar el desarraigo al comprobar como muchos se fueron de la provincia, casi siempre a Buenos Aires. Van por mejores horizontes ante la imposibilidad de conseguir trabajo bien rentado en sus lugares.

Me alegré de sus conquistas, pero sé que el irse les duele; fue un destino impuesto por la falta de opciones y sé que añoran su tierra. También visité a los que van y vienen, los famosos obreros golondrina que viajan a la desflorada del maíz, a la cosecha de papas o arándanos en distintas provincias.

Palpé el Santiago exportador de gente. Gente muchas veces usada como carne de urna y solo vistas como personas en tiempos electorales. Gente maravillosa que tuvo que lidiar con las pocas oportunidades que le brindó un sistema; muchas veces cruel y casi siempre pensados desde los intereses de otros, no de ellos ni de la gran nación que podríamos ser.

Gustavo Luis Tarchini

La casa que vive en mi - Rossana Medina

Una casa y las mujeres que la habitaron. La memoria y la fotografía como saber ejercido y transmitido, enlazando a tres generaciones; es aquí y allí el mismo dispositivo para revelar los vínculos en sus devenires temporales transitados en un espacio común. Es hacer movimientos para que lo que parece quedar vacío vuelva a ser habitado por el deseo de no olvidar. La memoria es central, allí el fundamento más significativo de la fotografía como acto y artefacto de resistencia al olvido. Es hablar de la casa que aloja las historias, como caja de resonancias visuales de las vivencias, los recuerdos, las emociones. El corazón de esa casa, la mujer anciana, la abuela, su legado, sus conocimientos sobre la fotografía, las plantas curativas, los alimentos, su amor por los pájaros. La que trae a las otras mujeres, la hija y la nieta. Es hablar de la fotografía y el lugar relevante en otros tiempos, siendo estudio y cuarto oscuro. Se vuelve aquí una acción de agradecimiento y homenaje, una comprensión sobre el valor del oficio de estas mujeres para una comunidad, en ese acto de sacar fotos para documentos o los mismos retratos familiares, mujeres que ayudaban a construir la identidad singular de los habitantes de un pueblo del sur tucumano. Mi propia identidad al reconocer la mirada de mi madre desde el otro lado de la lente.

Se trata de concebir a la casa como una gran cámara, a través de la cual sea posible abrir espacios, resignificarlos, moviendo el lugar afectivo de la nostalgia hacia lugares otros iluminados por la imaginación. Así comprendo a la memoria, esas reconstrucciones imaginarias, esas nuevas versiones que, desde el amor posible, nos sostienen en el presente.

No se puede armar un muñeco de nieve con ceniza del ingenio*

¿Cómo explicarte un paisaje? ¿Cómo explicarte algo que vivo y cargo hecho cuerpo?

El paisaje no es sólo un marco de referencia geográfico, sino un conjunto de proyecciones, de deseos y recuerdos. Nuestros paisajes son una realidad más imaginada que real. Donde algunos vieron la apacible vida rural otros vieron explotación, donde unos vieron imponencia otros vieron abandono. El paisaje es interpretación, hecho a imagen y semejanza del ojo que mira. Homo mensura.

La lluvia negra, particular “nevada” de nuestra geografía, marca el comienzo de un nuevo ciclo donde se superponen los imaginarios del progreso y la certeza de la contaminación. Signo del desecho y la explotación indiscriminada, su precariedad y volatilidad hace que se esfume tan rápido como llegó, pero deja una huella indeleble en la memoria y en los cuerpos.

Decir “Ingenio” en Tucumán es abrir un rango semántico que probablemente no tenga en otras latitudes, decir “el cierre de los ingenios”, también. El Ingenio se entronca con su biografía, con la historia de un espacio, con sus tradiciones, con la memoria de una comunidad y su conciencia colectiva y, del mismo modo, con los procesos -experimentales y fallidos- de modernización del Estado argentino desarrollistas o neoliberales, en dictadura o democracia, pero siempre con los mismos efectos.

La ceniza volverá a caer, indefectiblemente, y otra vez los campos arderán y otra vez cargaremos en nuestros cuerpos -y nos perseguirá- el olor a caña quemada.

¿Cómo explicarte un paisaje? ¿Cómo explicarte algo que vivo y cargo hecho cuerpo?

Luis María Rojas

*Olivé, Gabriela; Ed. Inflorescencia (2020)

Nuevo retrato amazónico extendido

Nuevo retrato amazónico extendido acerca al espectador a la selva. No lo hace desde el documentalismo clásico, ni antropológico ni social. Tampoco desde la fotografía de naturaleza de marco amarillo o verde. Ni tan siquiera desde los presupuestos del reportaje de viaje, ya sea para atraer el interés de experimentados viajeros o futuros turistas. Nuevo retrato amazónico extendido solo comparte sonrisas, las de flores que encontré a mi paso mientras trataba de entender algo que en seguida aprendí que es imposible: la selva amazónica.

La Amazonía vive bajo las reglas de los ríos, del Amazonas, del Marañón, del Ucayali, del Caquetá, del Río Negro, del Napo… Ninguno de ellos se conforma con el cauce que se navega, en cada estación de creciente o vaciante arañan las orillas que los contienen y esas se vengan saliendo en forma de playas por donde menos se lo esperan las inadvertidas lanchas que los navegan. Nada por tanto es permanente, en el carácter del amazónico no está acumular. Quizás por ello la sonrisa sea siempre el primer saludo. O lo era.

Las prácticas extractivistas, petróleo, madera u oro da igual, o los cultivos agroindustriales o el tráfico de terrenos que han incorporado la codicia y malas prácticas han ido borrando sonrisas y trayendo pobreza, contaminación y enfermedad a los pobladores ribereños y de cabecera de los ríos, así como desesperanza al planeta que ve en la cuenca amazónica una de las últimas trincheras para luchar contra el cambio climático.

Juanjo Fernández, que lleva seis años documentando estos procesos de conflicto y degradación social y ambiental, ha elegido en Nuevo retrato amazónico extendido volver a buscar la sonrisa. En este caso lo hace buscando la del espectador en forma de libro editado en Iquitos para que sea accesible en las comunidades que ha visitado y donde es recibido ya como amigo y compadre y compartir su idea de la Amazonía. La idea que comparte en Nuevo retrato amazónico extendido está construida sobre la belleza, la vitalidad y la alegría de las gentes amazónicas sabiendo que en las viejas historias que cada día son nuevas en la cosmología amazónica y su noción del tiempo circular gentes son todos los seres, animales, plantas, espíritus y personas.

Y lo hace con el lenguaje desenfadado e inocente que escucha en las conversaciones de los jóvenes. Los mismos jóvenes a los que busca atraer al mundo de los libros desde hace años mediante la creación de espacios de lectura en las áreas que visita a través de La Cocha de los Libros, una asociación sin ánimo de lucro que él mismo creó y distribuye los libros que recibe en donación por comunidades loretanas.

Femicidas - RUEDA Photos ( Daiana Valencia y Celeste Alonso)

En este trabajo miramos lo incómodo, poniendo el foco en el femicida y en el en entramado patriarcal en el que vivimos, donde la violencia de género tiene su máxima expresión en el Femicidio.

Nos interesa indagar en sus historias y correr las telas superficiales de cada caso, habilitando preguntas para romper con construcciones de análisis pro establecidas: Quién es este hombre? Este tipo que por la mañana trabaja a mi lado, o al tuyo, en la oficina es capaz de tanta maldad? Cuál es el contexto social donde ocurre el Femicidio? Dónde anida el patriarcado en estos hechos de violencia?

Como mujeres fotógrafas y feministas los Femicidios nos interpelan de manera directa. Si es posible ver a través de unas cámaras de seguridad en el noticiero cómo un hombre persigue a una mujer que no conoce y decide matarla, cómo no vernos reflejadas en esa víctima. Nicole, Karen, Lucía, Belén. No existe nombre de mujer que no responda a una mujer asesinada. Cualquiera de ellas podríamos haber sido nosotras, una amiga, nuestra madre. Ser conscientes de éso es impactante y aterrador.

CONADEP en Tucumán

En 1984 Enrique Shore fue convocado como fotógrafo para la CONADEP, cuando se trataba de obtener los primeros registros de la represión en los centros clandestinos de la dictadura. A regañadientes, con escenas de extrema tensión, los militares dejaban entrar a testigos, funcionarios y fotógrafo a celdas, calabozos, cuarteles y sótanos que habían albergado presos, detenidos y torturados.

Las fotos de Shore figuran en el Nunca más pero el material es muchísimo más vasto. La Asociación de Reporteros Gráficos de la Argentina, ARGRA, se sumergió en esos registros para rescatarlos y ponerlos en circulación con un enfoque centrado en lo fotográfico. Aquí presentamos sus fotografía en los centros clandestinos de la provincia de Tucumán.

El libro Informe Conadep es testimonio urgente de una época –la transición entre dictadura y democracia– y también archivo de inusitada emoción provocada por los espacios vacíos que eran reconocidos por mínimos detalles, revelados por esas fotos a los prisioneros y sobrevivientes: el arte en acción, encontrando su destino donde menos se lo espera. Hoy, esta colección forma parte del Archivo Nacional de la Memoria.

Cholita tenías que ser

Este proyecto explora mi conexión con la esencia de la “Chola”, denominación que se les da a las mujeres indígenas del área andina boliviana, que usan mantas, sombreros de copa alta, faldas largas y voluminosas llamadas polleras. Ellas utilizan estas vestimentas son un símbolo de resistencia identitaria, convirtiéndolas en un icono cultural y de empoderamiento en toda la región.

En este proceso de exploración me sumerjo y desentraño mis vínculos intangibles con estas mujeres; desde el sentir, el existir y el transgredir socialmente. Son vínculos guiados desde el compartir cosmovisiones que nos unen con nuestras ancestras, convirtiéndose este llamado en el eje principal de un camino que emprendí hacia la búsqueda de mi identidad como mujer Aymara.

Sara Wayra

Es mejor que vayas en primavera

es un proyecto documental sobre la identidad de María Luisa, mi abuela materna, que nació hace 90 años en el norte argentino, sin saber exactamente dónde, cuándo, ni quiénes fueron sus padres.

Este desconocimiento ha creado un clima de incógnita en la familia. Como hija y nieta, soy testigo de los misterios, dolores y secretos consecuentes que acompañan la vida de mi abuela.

En este trabajo realizo una representación de lo desconocido, de algo que nunca voy a saber. Es como crear un universo propio a partir de la falta de información.

Fotografiar para saber, entender de qué estoy hecha, por qué mi piel es ésta; mis ojos, mi cara, la conexión enorme con el agua, la enseñanza, los animales y las plantas; el silencio, el miedo, la tristeza qué pasa de sangre en sangre.

Fundación Infoto
Muñecas 363
fundacion@infoto.com.ar
Tucumán – Argentina

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